Esta actividad se fundamenta en la comprensión del territorio como una construcción social, cultural y afectiva que adquiere significado a través de las experiencias cotidianas de quienes lo habitan.
A través de la exploración, la observación, el diálogo y la representación artística colectiva, reconocemos a los niños y niñas como sujetos activos capaces de interpretar, narrar y resignificar los espacios significativos de su barrio.
Objetivo General: Favorecer la construcción de relatos sobre el territorio a partir de la exploración, la observación, el diálogo y la representación artística de lugares, personas y experiencias significativas, fortaleciendo el reconocimiento del barrio como un espacio de cuidado y encuentro comunitario.
Promover la expresión de experiencias, recuerdos y conocimientos previos mediante el círculo de la palabra y la interacción con imágenes del contexto cercano.
Favorecer la exploración del entorno a través de la búsqueda de tesoros, fortaleciendo la observación y la curiosidad sobre los espacios habitados.
Propiciar experiencias artísticas y colaborativas que permitan representar lugares, personas y prácticas de cuidado presentes en la vida cotidiana.
Documentar relatos, expresiones e interpretaciones infantiles sobre el barrio como insumo fundamental para el proceso investigativo.
Desarrollo metodológico detallado para la sesión de trabajo con la comunidad.
Las maestras reciben a cada niño y niña nombrándolo y poniéndose a su altura. Se ofrecen diferentes opciones de saludo (choque de manos, saludo con movimiento corporal, saludo inventado o canción corta). Cada participante elige cómo desea ser recibido.
Los niños y niñas se ubican en círculo. El grupo elige el instrumento de la palabra que acompañará la sesión. Se favorece la expresión mediante palabras, gestos o movimientos a partir de preguntas orientadoras:
Después del círculo, cada niño recibe una pequeña bolsa para convertirse en explorador. Las maestras invitan al grupo a realizar una caminata por diferentes espacios del comedor en búsqueda de tesoros previamente ubicados (hojas, piedras, tapas de colores, cintas, semillas y pequeños objetos naturales, fotos del territorio, elementos de la vida cotidiana). Cada participante guarda sus hallazgos y comparte qué le llamó la atención.
El grupo regresa al círculo y observa los tesoros encontrados junto con las fotografías de lugares representativos del territorio: escuela, tienda, parque, comedor comunitario, MetroCable, cancha, entre otros. Cada niño muestra su hallazgo y conversamos mediante preguntas guía: ¿Qué lugar es este? ¿Cómo se llama? ¿Quién ha estado allí? ¿Qué hacemos en este lugar? ¿Por qué es importante?
Sobre un gran pliego de papel kraft, los niños elaboran una representación colectiva del barrio utilizando los tesoros encontrados y los materiales del proyecto. Incorporan casitas, módulos creativos, muñecos, frutas, verduras y otros elementos para construir lugares significativos. Las maestras acompañan con preguntas abiertas: ¿Quién vive aquí? ¿Qué ocurre en este lugar? ¿Cómo cuidan este espacio?
El grupo observa la creación colectiva. Cada niño elige un lugar del mapa y comparte: “Me gusta este lugar porque…”, “Aquí podemos…”, “Aquí me cuidan cuando…”. Las maestras recuperan y documentan las voces infantiles. Para finalizar, cada participante deposita uno de sus tesoros en una canasta común y se despide el espacio mediante una ronda musical breve.